San Petersburgo, 4 de Abril de 2003


Queridos amigos:

De nuevo un fuerte abrazo desde San Petersburgo y muchísimas gracias por vuestras oraciones, a las que esta carta pretende responder contándoos como nos van las cosas. Ya llevamos cuatro intensos meses y pico por estas tierras y eso se merece un tercer capítulo.

Quizá ya sabréis que hacia el 20 de Febrero las autoridades rusas enviaron una carta a P. Bronislaw, nuestro párroco, diciéndole que debía dejar el país en el plazo de quince días, cosa que hizo. Es posible que su relación con la causa de canonización de los mártires rusos haya tenido algo que ver en este asunto. El sábado, 22, nos contó casi en secreto que debía marcharse del país, diciendo que mejor no hablar de ello... que era mejor hablar fuera de casa porque seguramente habría escuchas... todo ciertamente más que probable... ¡y cuando volvimos a casa era primera noticia en la página de un diario ruso en internet, ya lo había dicho Radio Vaticana y desde Zenit lo habían comunicado a todas partes! Por supuesto esa misma noche Don Ángel llamó desde Astorga preguntando qué ocurría... en resumen, que la noticia se extendió por todo el mundo y llamaban periodistas de todos lados, lo cual nos parecía bastante peligroso. Era como estar de repente en el ojo del huracán. Al día siguiente salió en muchas televisiones rusas... incluso de Israel llamó nuestro pope ortodoxo a un parroquiano para decirle que había escuchado la noticia por televisión. Supongo que nuestros amigos del FSB habrán estado cerca de nosotros, ya que durante esos días fuimos los que más acompañamos a P. Bronislaw, hasta que el día 12 de Marzo fuimos a despedirle al Aeropuerto... y a partir de ese momento empezamos otra vida en Rusia: vida de párroco, pero sin serlo.

Oficialmente, hasta que vuelva P. Bronislaw, -han dicho que sí que le dejarán volver-, P. Dimitri, el sacerdote-decano de la zona es el administrador parroquial y nosotros somos vicarios. Pero él se encarga sólo de todas las cosas formales y relaciones con los organismos oficiales (lo cual no es poco). Nosotros llevamos la cura pastoral, que también tiene alguna complicación, además de la del ruso, ya que el único que podía abrir la Iglesia era P. Bronislaw. Ahora nos abre la señora de la limpieza de la sala de conciertos (La Iglesia de Pushkin todavía no la ha devuelto el Estado Ruso y actualmente la utiliza el Museo Estatal de Tsarsko Seló como sala de conciertos. A P. Bronislaw le dejaban celebrar a diario). Para hacer todo más interesante el día de San José nos comunicaron que el Viernes Santo no podíamos celebrar porque habría concierto en la iglesia. Y la señora nos dijo que el Sábado Santo no contáramos con ella... lo cual produjo en algún parroquiano el deseo de contar con un cura ruso a la cabeza de la expedición...

Menos mal que hemos tenido muchas ayudas. Gente que ha escrito. Los de Kazajstán y Alex Havard que nos han enviado material en ruso: ¡bendito Carvajal de Cuaresma en ruso! De Finlandia D. Rudolf ha venido mucho a vernos. También estuvo con nosotros D. Andrés Lavín y D. Ferrán, que vinieron desde Lituania, pasaron unos días con nosotros y nos acompañaron a Pushkin justo el primer Domingo que teníamos que ir nosotros solos y no sabíamos que ocurriría (si podríamos abrir la Iglesia o no). Hemos recibido una carta del Padre. Y, por último, tampoco "los de arriba" se han portado mal. Así que al final todo ha sido para bien. Ahora ya hemos entrado en la diócesis. Tenemos nombramientos oficiales de vicarios parroquiales de Pushkin. Dentro de nada saldrá el nuevo cuadernillo de direcciones de la Diócesis y ya figuraremos en él.

Y también hemos empezado a hacer de todo: homilías, catequesis de adultos, confesiones, el Domingo de Ramos nuestros chicos irán a confirmarse a San Petersburgo y en la Vigilia Pascual tendremos dos bautizos de adultos que he preparado en este último mes. Ese día, además, les confirmaré. Y ahora estamos haciendo todo el proceso catecumenal con el escrutinio, la traditio y la reditio del credo y del paternóster ... todo muy bonito. Tan bonito que ya están casados por lo civil y esta historia terminará en boda. Cuando les pregunté sobre por qué se hacían católicos él respondió que habían tenido contactos con varias confesiones. Pero que esto es como la elección de la mujer, no es tan fácil explicar por qué escoges a esta en vez de aquella, pero lo que está claro es que una te hace sentir en familia mientras las demás no: pues en la Iglesia Católica hemos encontrado nuestra familia.

Por último, parece que todo está empezando a arreglarse. Estuvimos con uno de los Subdirectores de los palacios-museos de Tsarskoe Tseló, de quien depende el edificio y nos dejarán celebrar el Viernes a las dos de la tarde. Además, Aliosha, un seminarista estupendo natural de Pushkin va a "recibir el derecho" por parte de la administración de los palacios para abrir y cerrar la Iglesia de Pushkin (pues es mejor que lo haga un ruso ya que cada vez que se abre o cierra hay que llamar a la policía por un asunto de la alarma). Esto significa que finalmente podremos abrir la iglesia para celebrar la Vigilia de Resurrección (cuando termine el concierto del Sábado). También significa que estamos volviendo de nuevo, gracias a Dios, a la normalidad.

Bueno, como veréis, todo muy interesante. Por otra parte el tiempo ha mejorado mucho. Ahora estamos más o menos a cero grados. El Neva se ha deshelado. Y ya estamos haciendo planes para el futuro. Por ejemplo hacer dos iconos. Uno de Ntra Sra de Fátima, que poco a poco vamos pensando -y preguntando a quien se debe preguntar- cómo será (cómo lo encargaremos). Y otro de San José María Escrivá, cuyo proyecto está más atrasado (por que además cómo es evidente es muy probable que no nos toque a nosotros encargarlo, sino a los numerarios del Opus Dei, cuando se abra algún centro en Rusia). De todos modos a mi me encantaría que en él estuviera escrita la frase que él decía a sus chicos en la guerra civil: "Si me necesitas, llámame" (Iest li Ia nushnén tibiá, pashabí miniá).

Un abrazo a todos y encomendad a la Iglesia en la Santa Rusia. A la gente de las parroquias -que también acusan la situación- les decimos que no están solos. Que nosotros formamos parte de la Iglesia Católica y eso significa que hay mucha gente apoyándoles y rezando por ellos. Y les brillan los ojos.

Hasta la próxima
 
Alejandro